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En la Memoria del CBS

Hombres con Alma de Fuego: Juan Encina Espinoza

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El primer Veintiunino que entrego su vida por la causa voluntaria de servir.

Era la tarde del viernes 25 de noviembre de 2005, pasadas las 14:00 horas, y el Cerro Renca se rodeaba de fuego. Los Voluntarios de la Vigésimo Primera trabajaban sin cesar para apagar los pastizales que, por el sector de Manuel Rodríguez y El Cerro, se quemaban sin control.

La misión ha sido cumplida con éxito y todos los Bomberos de la 21, entre los que se cuenta a Juan Encina Espinoza, regresan al Cuartel sin novedad.

En el casino, el análisis del trabajo y la distensión se apoderan del momento, haciendo que las horas pasen fluidas, y siempre a la espera de esa caída de timbres que nos alerta cuando alguien nos necesita.

Ya eran las 20:22 horas, y ese sonido retumba en los oídos de quienes lo esperaban prestos. Al carro B-21 llegan raudos el Cuartelero Camilo Vergara, y los Voluntarios Miguel Morales y Luis Retamal. El llamado de la Central consulta el 6-0, que indica quien va a cargo y la tripulación de Bomberos en la máquina: Voluntario Juan Encina, 3.

La dirección, Avenida El Cerro y General Vergara.

En el Cuartel, su hijo Gonzalo queda cubriendo el puesto de Mensajero.

Al paso de los minutos, la comunicación con la Bomba se perdía. Tres Oficiales parten a verificar que es lo que pudo haber ocurrido; el Director Félix Sarno Mondaca, el Capitán Héctor Moraga González y el Ayudante de Administración Moisés Hidalgo.

La situación se tornaba preocupante. El tráfico radial hacia la Bomba no paraba, exigiendo una pronta respuesta. Pero la llegada de esos tres Oficiales confirmó todas sospechas. Por radio, el Ayudante Hidalgo confirma la información que la Central de Alarmas y Telecomunicaciones ya manejaba. El Carro Bomba B-21 había desbarrancado.

El Voluntario Morales subía con dificultad la ladera en busca de ayuda. En el entorno yacían el Bombero Retamal y el Cuartelero Vergara; y a pocos metros de los fierros retorcidos y el material desparramado, el Voluntario Juan Encina se debatía entre la vida y la muerte.

Los carros de otras Compañías del Cuerpo llegaban al rescate, y tras de ellos muchos Bomberos que se iban enterando con sorpresa y estupor de lo que había sucedido.

El Voluntario de la Vigésimo Primera, y por ese entonces Comisario de la Séptima Comisaría de Carabineros de Chile con asiento en Renca, General Rolando Casanueva, pide el apoyo de un helicóptero para evacuar a los lesionados.

En adelante todos los esfuerzos eran infructuosos. La vida del “Chico” Encina se entregaba, con el paso de los minutos a esa lista de Gloriosos Hombres que, por servir a la comunidad, ofrendaron su vida en el cumplimiento del deber voluntariamente impuesto.

En su discurso pronunciado en los Funerales del Mártir Juan Agustín Encina Espinoza, realizado el domingo 27 de noviembre en el Cementerio General de Santiago, el Director Sarno declaró: “¿Recuerdan el llamado a pastizal en que B-21 al mando de un Bombero llamado Juan Encina, y cuyo carro era tripulado por 3 Voluntarios?... Ese carro no llegó a la línea del fuego.

 Por primera vez, el fuego nos ganó.

 Esa bomba, Mí Bomba se desbarrancó.

El material que con tantos años y esfuerzo gracias a las autoridades del Cuerpo, autoridades Municipales, al Círculo de Amigos de la Bomba Renca, de nuestros vecinos que nos apoyaron en las campañas económicas, de algunos empresarios que en un momento nos tendieron la mano, todo ese material se esparció, por ese simple pasto y junto a ello, entre las maderas rotas de las escalas, del serpentear de las mangueras  sin  agua,  de  entre  los  pitones,  de  los  materiales  de  rescate  y  forestal,  de  entre  cotonas y cascos fueron cayendo uno a uno sus tres Voluntarios, y su Cuartelero. Uno de ellos, el que iba a cargo, el que hace algunos minutos antes, trabajó activamente en sofocar un incendio forestal.

Ese voluntario fue llamado por nuestro Protomártir Germán Tenderini y a pesar de los esfuerzos que realizaban sus compañeros veintiuninos que comenzaban a llegar entre los que estaba su  hijo, tal  vez  indisciplinadamente  no escucho los gritos de su Capitán y de sus compañeros que le obligaban  a no entregarse a los brazos del martirologio, no escucho los llantos de los vecinos que a distancia  miraban como aquella  ladera  era  regada de  sangre, indisciplinadamente no escuchó a su Director que dejando la faja de seda en un segundo plano y colaborando  como  un  bombero  más,  exigía  que  esta  historia  no  fuera  escrita  aun.  Pero este joven que golpeó la puerta del servicio en 1976, ese Voluntario a Cargo, no nos obedeció, obedeció a Germán Tenderini.  Eso nos demuestra cual es la verdadera autoridad de los Bomberos Chilenos. Nuestros Mártires, es así como Juan Encina Espinosa, desde el viernes 25 de noviembre es el más sagrado de nuestros Bomberos, ya no es el chico Encina, el pequeño, el tímido, es el más grande el con más fuerza el único elegido por Tenderini el primero que selló con su sangre el glorioso destino de la Vigésimo Primera, y así y todo yacía derramando su sangre como algunos dicen en un simple pasto”.



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