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El Último Adios a Julio Vera Alvarado

Un Voluntario que además fue uno de los Fundadores de la Brigada Juvenil de la Octava Compañía.

En la fría mañana del sábado 11 de julio del año 2020, la Octava Compañía ha sido lacerada en el alma aguerrida. Una noticia funesta se hacía replicar, cual tañer de campanas, calando hondo en cada Octavina y Octavino.

Se ha extinguido la luz terrenal de aquel que, con tesón añoso de sabiduría y un sobrante de listas de asistencia sin igual, hace de nuestro Voluntario Honorario, Miembro Honorario de la Institución y Brigadier Fundador de la actual Brigada Juvenil “Capitán Luis Bravo Menadier”, Julio Enrique Vera Alvarado, con Premio de Constancia por 50 años de servicio, calificado con 11.043 listas sobrantes, en julio de 2017.

Quizás, de una manera anecdótica, un impredecible destino hizo que tan solo te faltasen ocho días, para cumplir 53 años de servicio en su amada Octava Compañía.

Julio Enrique Vera Alvarado nace en Santiago un otrora viernes 29 de septiembre de 1944. Hijo de Adriana Elcira Alvarado Román y Manuel Enrique Vera Brito, de muy niño conoció el cercano trabajo de sus vecinos Bomberos, ya que vivió en una casa de calle Bellavista, a pasos del antiguo cuartel de la Octava, que tenía salida a calle Santa María.

Fue en aquel lugar que, según relataba, “con curiosidad veía entre las tablas del portón de madera, el interior de la sala de máquinas, un enorme carro rojo con escalas”, y que, al poco tiempo con algunos amigos de barrio y otros hijos de Voluntarios, en 1956 se transformarían en Brigadieres Fundadores de la que hoy conocemos como Brigada Juvenil “Capitán Luis Bravo Menadier”, siendo sus primeros instructores los Voluntarios Alfaro, Echeñique y López.

Ingresa como Bombero a la Octava un domingo 14 de abril de 1963, en el Cuartel transitorio que, en aquellos años, se encontraba en calle La Concepción, cercano a la avenida Andrés Bello, en la comuna de Providencia.

En su primer periodo de Voluntario se mantuvo activo hasta el lunes 27 de agosto de 1984, para posteriormente reintegrarse a las filas el martes 29 de noviembre de 1988.

En su trayectoria institucional destacó por su personalidad, ocupando los cargos de Ayudante 1°, Maquinista, Secretario, Teniente 1°, Capitán y Consejero de Disciplina en distintos periodos.

Don Julio, Julito o “Julius”, como muchos en el Cuartel le nombramos de forma fraternal, fue una persona abocada a la vida bomberil, que muchas veces fue más fuerte y que en algún momento tuvo un alto precio en lo personal.

Alguien que profesó la vida de Cuartel, la entrega preservada de tradiciones; quien, a través de sus relatos de historia con anécdotas valóricas, nos ha dejado un legado invaluable de aquellos Bomberos de antaño, de manos labradas, con presagio en su mirar ante un muro desplomado o alguna propagación del tenaz destructor; esa intuición que solo se consigue en cada acto del servicio.

Con su habilidad para conducir de forma estratégica el Material Mayor, que debe “siempre llegar raudo al servicio” según lo comentaba.

A pesar del carácter curtido por los años, fuiste un ser que nos ha entregó cariño en cada saludo al llegar a la recepción del Cuartel. Muchas historias que, por frecuente que hayan sido en relatar, nos dejan en evidencia el gran amor y dedicación aplicado a tu Compañía.

Decir nos dejas terrenalmente con 52 años 11 meses y 23 días, de servicio, es solo aludir una cifra, fría, mustia, sin calidez.

Más tomar la palabra para enunciar que “las personas solo mueren cuando los olvidamos”, es aseverar que, pese a que has emprendido el viaje al descanso de los justos, tomando la escala de madera más alta para llegar a un techo vasto, en donde nos mirarás salir en cada llamado, a los actos de servicio, hace que tu recuerdo se convierta en eterno.

Miembro Honorario de Institución y Voluntario Honorario de la Octava Compañía, Julio Enrique Vera Alvarado, ¡Descansa En Paz!



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