2204

Fuego en La Iglesia de la Compañía: los ecos de una tragedia

“La catástrofe ha sido horrible. (…) Bien hubiéramos querido no haber sido nosotros del número los testigos. Un recuerdo doloroso se nos presentará por todos los días de nuestra vida”.

El texto apareció en El Ferrocarril del 9 de diciembre de 1863, a la mañana siguiente del incendio de la Iglesia de la Compañía, que dejó más de 2 mil muertos en una ciudad que no llegaba a los 100 mil. El autor pide disculpas a los lectores por la información que aún le falta tener, y ciertos datos que entrega fueron desmentidos por hallazgos posteriores. Pero queda en la retina, a siglo y medio de distancia, el horror que transmite:

“Veíamos desde la puerta moverse los brazos pidiendo auxilio; los gritos de las víctimas resonaban a dos cuadras de distancia. Madres que abrazaban a sus hijas y escondían entre la multitud su cabellera convertida en fuego. Hijas que miraban a sus madres salvadas, inclinando su cabeza con la resignación del mártir. Las infelices no tenían siquiera la facultad de moverse: desligaban sus manos para despedazarse el rostro en medio de la más espantosa desesperación”.

En estos días, tras el incendio en la catedral de Notre Dame, viaja a la memoria local lo ocurrido en el que fuera el principal templo de la capital, el más concurrido por pobres y ricos. Una catástrofe en la que murieron, según las estimaciones más confiables, 25 hombres y 2 mil mujeres. Uno de esos episodios que se padecieron y lloraron, pero que no se reexaminan mucho en sus diversas dimensiones.

Posiblemente, el saber de la calle aún recuerda que el episodio dio origen a la primera compañía de bomberos de Santiago. O que la edificación arrasada, que daba a las calles Compañía y Bandera, no fue reconstruida y que toda la manzana que ocupaba pasó a manos del Estado, que más tarde instalaría en ella el Congreso Nacional.

“No existe bibliografía contemporánea” sobre el incendio, añade por su parte la historiadora Sol Serrano en ¿Qué hacer con Dios en la República? (2008, Fondo de Cultura Económica), donde este episodio opone intereses, valores y convicciones de distinto orden, develando las tensiones entre religión y política, e incluso poniendo de relieve lo que hoy llamaríamos cuestiones de género.

“Fue un accidente, pero fue mucho más que eso”, comenta a Culto la premio Nacional de Historia 2018. Y añade: “Pocos acontecimientos tan dramáticos, azarosos y coyunturales como ese pueden relatar tramas políticas tan profundas”.

Cosa de minutos

El primer templo de la Compañía de Jesús en Santiago se edificó en 1593, el mismo año en que llegó la orden. Era una modesta iglesia de adobe cuyo estado ruinoso obligó a destruirla diez años después, iniciándose la construcción de un segundo templo. Terminado 26 años más tarde, este fue arruinado por el terremoto del 13 de mayo de 1647. Los jesuitas acometieron una tercera construcción de la iglesia, ahora mucho más suntuosa, inaugurada en 1711.

Expulsados los jesuitas por orden real, en 1767, el templo mantuvo el nombre. En 1769, fue afectado parcialmente por un incendio, y otro fuego lo dejó prácticamente en ruinas en mayo de 1841. La nueva reconstrucción tomó hasta 1847, consolidada ya entonces.

Con fama de principal, uno de los pocos edificios con reloj en la ciudad recibió en 1863 una nueva versión del “Mes de María”, que remataba sus celebraciones la tarde del martes 8 de diciembre: el día de la Inmaculada Concepción y el aniversario, además, de las Hijas de María, asociación piadosa que sumaba unas 6 mil integrantes y que cierto lenguaje designada como “beatas”, o mujeres dedicadas a la vida religiosa sin votos formales ni pertenencia a una congregación.

A las seis de la tarde, dos horas antes de la misa, el capellán abrió las puertas con ayuda policial, para evitar desmanes. La multitud copó inmediatamente las naves y los tres sacristanes empezaron a iluminar el templo: las arañas con velas de cera, los globos de aceite, las velas del altar mayor y de los laterales. “Se decía que en uno había tres mil velas encendidas y 400 en los otros”, anota Serrano en su libro, “además de las dos mil que colgaban desde el techo entre arañas y globos”. Si bien la liturgia autorizaba aceite de oliva y cera de abeja como combustibles, en esta ocasión se usó parafina y grasa de vacuno.

A las 6:45, un sacristán encendió los quemadores de la media luna que tenía en sus pies la imagen de la Virgen como la Inmaculada Concepción. Uno de los quemadores se abrió con exceso de presión, generándose una llamarada de casi un metro. Había muchas flores de papel decorando la columna, y la llama las alcanzó rápidamente. Siguió hacia el lienzo pintado, de allí al altar, y del altar hasta la cúpula.

“El templo era de madera y el incendio fue veloz”, prosigue Serrano. “No todos los fieles se percataron: el altar mayor era apenas visible desde el fondo de la nave. Los primeros en salir fueron los hombres que estaban de pie cerca de la puerta lateral que les estaba asignada. La mayoría que pudo arrancar lo hizo por las puertas de la sacristía. Las otras se obstruyeron”.

No es claro qué pasó con las puertas, aun si se ha esgrimido que éstas se abrían hacia adentro y que la muchedumbre en pánico las empujó en dirección contraria (cuestión aún más delicada si se considera que había ya en Chile templos con puertas batientes). Para Serrano, la explicación es razonable, pero hay otra para tener en cuenta: “Las iglesias no tenían sillas ni bancos y las mujeres se sentaban sobre tapetes. El piso era desnivelado y al tratar de correr, con vestidos pesados de terciopelos y encajes, enaguas de gran ruedo y mantos largos, se tropezaron con personas semitendidas. Unas cayeron sobre otras formando una pared tan compacta que se hizo inmóvil. Estos cerros humanos medían casi dos metros”.

Con las llamas ya en la cúpula, cayeron luego una torre y el campanario. “Entonces, el entablado del techo fue cayendo sobre las víctimas, quemando las cabezas y el torso de una multitud abigarrada. Quienes ya no habían muerto por asfixia, murieron por el fuego”. En minutos había fallecido más del 2% de la población santiaguina.

Cuestión de género

Al amanecer del día 9, la policía empezó a exhumar los cadáveres y llenó 164 carretones para enterrarlos en una fosa común en el Cementerio General. Empezaba también una disputa de orden político-religiosa. En el Gobierno desde 1861, la fusión liberal-conservadora debía moverse con astucia para no enemistar a sus miembros, y hacer frente al carácter público de la religión frente a quienes sostienen que un Estado moderno solo debe admitir sus manifestaciones privadas. Ítemes que definirán el largo camino a la secularización.

En tanto, la prensa y la calle se movían en direcciones más belicosas: de un lado, quienes firmaron por la demolición del templo, pidieron el fin del culto nocturno y culparon de la tragedia a la superchería y el aprovechamiento de los religiosos, quienes incluso favorecerían inmoralidades. La Iglesia, que habló de una “desventura”, se defendió a través de sus medios escritos mientras reunía dineros para una reedificación. La cuestión de fondo era la posibilidad de que se hiciera, de un lugar sagrado, un lugar profano.

Pero no era la única cuestión, observa Sol Serrano. “¿Por qué una de cada 27 mujeres de Santiago estaba ahí? Por piadosas, dirán unos. Porque estaban dominadas por el clero, dirán los liberales, y dedicaban ese tiempo al culto y no a sus casas, como debía ser”. A la distancia, se hacen poco distinguibles los argumentos de quienes denuncian la manipulación de las mujeres -por “impresionables” y “sentimentales”- de quienes las desean lejos del culto para abocarse a las tareas del hogar.

En su momento, este fue un tema, y no solo de los hombres de la política. El 28 de diciembre, 670 “Señoras de Santiago” hicieron una presentación pública al Presidente José Joaquín Pérez. En ella, refutaban los argumentos contra el fin del culto nocturno en las iglesias, ya que que el incendio se produjo de día, no de noche, y que nada se dice a este respecto de teatros o restoranes. Igualmente, sus sirvientes no tienen otro momento que la noche para ir a rezar. Cuestión de género, entonces, pero también de clase.

Información: www.latercera.com

 

2204

Fin de semana largo deja 21 fallecidos

Los tres días de fin de semana impulsaron a una buena parte de los santiaguinos a salir de la capital. Fueron cerca de 300 mil los vehículos que se dirigieron a distintos puntos del país a través de las carreteras. Desde el viernes, los accidentes también fueron protagonistas de la jornada. Carabineros informó que, hasta las 20 horas, se habían producido 612 siniestros, 228 menos que en la misma fecha del año pasado, pero con 21 fallecidos, seis más que en aquel periodo.

Según las cifras entregadas por la policía, también se realizaron más de 95 mil controles vehiculares, detectándose 263 personas que conducían en estado de ebriedad y 99 bajo la influencia del alcohol. Gloria Hutt, ministra de Transportes, expresó que esto es “una lucha que tenemos que seguir dando”.

El ministro de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, dijo que el sistema Free Flow ayudó a disminuir la congestión: “Estamos avanzando para tener rutas más eficientes”. Sin embargo, anoche, alto flujo vehicular se registró en las rutas 5 Sur, 5 Norte y 68 de regreso a Santiago, según reportaron usuarios en redes sociales.

Información: www.latercera.com

1604

Preservación material, el arte, el patrimonio y el rol de los Bomberos

El día de ayer fuimos testigos de cómo se incendiaba por completo la Catedral de Notre Dame, cuya construcción se inició en el año 1163 y finalizó en el año 1345. Esta construcción más que centenaria, rodeada por el río Sena, fue testigo de los hechos más importantes  ocurridos en Europa, los que  en importante medida forjaron  su identidad.

El año pasado, en el mes de septiembre, fuimos testigos del incendio en el Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro, edificio científico más antiguo en Latinoamérica, en el que se perdieron más de 20 millones de piezas de arte del patrimonio histórico mundial, desde la civilización Egipcia hasta la cultura Mapuche.

En tal sentido, si nos detenemos a recordar imágenes de ambos sucesos, o los propios que tengamos sobre algún gran incendio, llegaremos a un mismo lugar: El dolor humano y cierta sensación de desarraigo.

¿Qué hay en lo material que nos genera dolor su pérdida? ¿Qué causa esa sensación de pérdida? ¿Qué causa esa sensación de saber que extraviamos un libro? ¿Qué causa esa sensación de saber que algo irreproducible ya no estará?

Probablemente -y por el espacio que permiten estas líneas- en principio, advertiré que debe ser parte de nuestro propio relato de vida, y de nuestra identidad colectiva, la que se va con aquella materia que ahora se pierde a causa del fuego. Recuerdos, momentos e historias pierden uno de los vínculos que las mantenían atadas a nuestra comunidad y a nuestro propio relato. Nuevamente. Un poco de nosotros, y nuestra sociedad, se va en ese incendio.

Tanto los Bomberos de París como los Bomberos de Brasil trabajaron por arduas y extensas jornadas para contener las llamas de estos edificios que tanto valor guardan y que como sociedad queremos preservar. En ese momento, no fueron solo bomberos, sino también, ciudadanos.

Este relato nos debe parecer especialmente propio, y es que al fundarse al Cuerpo de Bomberos de Santiago, uno de los objetivos autoimpuestos fue salvar vidas y bienes; tarea que hemos cumplido por más de 155 años de trabajo ininterrumpido, y de los cuales hemos aprendido lecciones que no olvidamos nunca.

Así fue como, por ejemplo, a nuestra Compañía e Institución le tocó trabajar en el incendio del Palacio de Bellas Artes en 1969, o en el incendio del Museo Histórico Militar en el año 2000, y con ocasión de ello nos damos cuenta que existen incendios en los que sus operaciones de trabajo no son comunes. Ya sea por las características materiales e inmateriales de los edificios, o por los bienes que en ellos se encuentran, las labores de extinción son siempre únicas, demandando de las instituciones que intervienen en estos acontecimientos una preparación especial.

Nuestra Compañía, identificada con la historia de nuestro país, se siente conminada a cuidar la memoria de lo que construyeron nuestros antepasados, y, en tal sentido, ha escuchado esta reformulación del llamado que dio origen a nuestra fundación. Hacer lo de hace 155 años, con nuevas técnicas pero el mismo espíritu, salvar vidas y bienes.. salvaguardar el patrimonio de nuestra ciudad.

  • Texto: Jorge García Sepulveda / Capitán 2ª Compañía
0804

6ª Compañía CBS inauguró su Gran Mural Histórico

La 6ª Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS), Salvadores y Guardia de Propiedad, inauguró un Gran Mural Histórico, en el muro de la Guardia Nocturna del cuartel.

La ceremonia contó con la presencia del Vicesuperintendente CBS, Mauricio Repetto Contreras, el Comandante, Gabriel Huerta Torres, el Director de la 4ta Compañía del Cuerpo de Bomberos de Puerto Montt, Ronyn Aguilera, además de la Oficialidad y Voluntarios de la 6ª Compañía, encabezadas por el Director y Capitán, Luis Galleguillos y Juan Padilla, respectivamente.

La obra de arte urbano, realizada por Nicolás Rojas y Oscar Garcés, expone una parte de los 155 años de historia y servicio de la 6ª Compañía a los vecinos de Santiago. En el desarrollo, se buscó representar los orígenes y resaltar algunos hitos: los incendios de la Iglesia de la Compañía en 1863 y el Teatro Municipal en 1870, a los mártires de la Compañía: Germán Tenderini, José Gabriel Rojas, Carlos Cáceres y Alberto Cumming, todo en un nuevo espacio donde convergen el arte y la historia bomberil.

Invitamos a la comunidad a visitar el cuartel de la 6ª Compañía, ubicado en Avenida Ejército Libertador #212, y apreciar este nuevo espacio de cultura, haciendo un llamado a cuidar esta nueva obra de arte.

0504

Bomberos de Santiago se especializa para asistir animales

“Noté que había una falencia en que no todos los bomberos sabían actuar ante situaciones que estuvieran relacionadas con animales”. Esa fue la motivación que tuvo Pedro Krauss, voluntario de la 13ª Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago y médico veterinario de la Universidad Mayor, para que la institución comenzara a capacitarse en el cuidado y rescate de animales en las distintas emergencias que se enfrentan día a día.

Con este objetivo en mente, Pedro trabajó durante un año y medio, tiempo en el que revisó casos de otros países que habían incursionado en el tema y en el que también fue supervisado por diferentes profesionales de la medicina veterinaria. Cumplido este plazo, comenzó a ocuparse en terreno, realizando capacitaciones en todas las compañías del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

Pedro señaló a Chicureo Hoy que en las prácticas vio un gran interés por parte de los demás voluntarios de interiorizarse con el tema. “Hay una predisposición y una forma de trabajar muy diferente de hace unos años atrás”, indicó, lo cual se explicaría con el hecho de que “las mascotas se han vuelto una parte fundamental dentro del núcleo familiar, a la gente le gustan los animales y los cuida, entonces hay una preocupación que está ligada a un cambio social, y como Bomberos viven bajo el mismo esquema, también tienen mucha predisposición a trabajos como este”, precisó.

Capacitaciones y kits

En las capacitaciones, detalló Krauss, se les enseñan diversas técnicas a los voluntarios para controlar y asistir a los animales en las emergencias. En este sentido, se busca “minimizar los potenciales riesgos que se tienen, como una mordida, rasguños, patadas, etcétera”. Junto con esto, se les entregan las herramientas con las que pueden reanimar y calmar a las mascotas.

Además de los cursos, el Cuerpo de Bomberos de Santiago hizo una compra de kit de oxígenoterapia. “Son unos kit de tres máscaras, la más chica es para gatos, la mediana es para perros medianos y la grande para perros grandes, aunque igual pueden servir para otros animales, como hámster, la más chica, o potrillos, la más grande”, detalló.

La iniciativa, sin embargo, no solo se remite al Cuerpo de Bomberos de Santiago, y es que Pedro ha sido contactado por otras compañías a lo largo del país que quieren replicarla. Iquique, Valdivia, Papudo e incluso Mendoza, en Argentina, han sido algunos de los lugares donde Bomberos han buscado especializarse en el rescate de animales.

Asimismo, el voluntario agregó que en Santiago también han tenido un amplio respaldo. “Hoy día me quedo tranquilo de que cuando uno ve a un bombero de Santiago trabajando con algún animal, uno sabe que hay una capacitación previa, que la gente ya sabe controlar a los animales”, destacó, adelantando que en un futuro cercano buscan avanzar hacia el manejo y atención de animales más grandes como vacas o caballos.

Información: Chicureohoy.cl - Portal de noticias

0104

Cuarteles del CBS participaron en La Hora del Planeta

El pasado sábado 30 de marzo y en el marco de una nueva conmemoración de “La Hora del Planeta”, el Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS) apagó, durante una hora, las luces de sus 22 cuarteles, ubicados en las comunas de Santiago, Recoleta, Independencia, Estación Central, Providencia, Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea y Renca.

Origen de la iniciativa

En el año 2004, frente a los descubrimientos científicos, el World Wide Fund for Nature (WWF) Australia pidió a la agencia de publicidad Leo Burnett en Sídney proponer ideas para involucrar a los australianos en el tema del cambio climático.

La idea de un cambio a gran escala fue acuñado y desarrollado en 2006, originalmente bajo el título "The Big Flick" o "El Gran Golpe", WWF Australia presentó su concepto a los medios de Fairfax, quien junto con el entonces alcalde de Sídney, Clover Moore, acordaron respaldar el evento.

La primera Hora se celebró en Sídney el 31 de marzo de 2007, entre las 19:30 y las 20:30 horas. El ahorro de energía en la ciudad durante ese tiempo se estimó entre el 2,1 % y el 10,2 %, mientras que la participación de los habitantes se calculó en 2,2 millones.

En la actualidad, existen más de 180 países que se suman a la actividad.

 

2803

¿Bomberos está preparado para atender emergencias en un vehículo eléctrico?

La irrupción de los vehículos eléctricos en los mercados internacionales, incluyendo Chile, trajo consigo una serie de cambios en la cultura automotriz que van desde la infraestructura hasta la forma de enfrentar emergencias relacionadas con los autos. Y es que no es lo mismo afrontar un incendio o rescate en un vehículo convencional, a hacerlo en uno cero emisiones en los que aumenta la complejidad.

Reflejo de lo anterior es un caso que ocurrió en Estados Unidos, país donde los vehículos eléctricos tienen gran penetración, en el que un Tesla Model S sufrió un duro accidente que dejó al auto envuelto en llamas.

En esa oportunidad los rescatistas intentaron sofocar el fuego con un extintor, pero según destaca el medio Bloomberg "el esfuerzo fue inútil" porque "las baterías de iones de litio una vez encendidas no se pueden apagar con productos químicos de un extinguidor convencional".

Finalmente Bomberos decidió utilizar agua para apagar las llamas, pero el auto siniestrado volvió a prenderse dos veces más mientras era remolcado, publicó Bloomberg.

Este caso se convirtió en una fiel ilustración de los nuevos desafíos que deben enfrentar los equipos de emergencia ante un incendio o rescate en un vehículo eléctrico.

Bomberos de Santiago se capacitaron

En Chile, el Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS) realizó una completa capacitación para afrontar estas nuevas necesidades durante una emergencia tal como lo reconoció el comandante del CBS, Gabriel Huerta.

"Hemos realizado actividades con empresas constructoras de vehículos que han traído los buses eléctricos, también hemos tenidos capacitaciones, cursos y hemos interactuado con el Ministerio de Transportes como CBS", explicó.

Estas preparaciones se realizan "por lo menos hace un año", según contó el comandante, y se enfocan en automóviles eléctricos pero también "tuvimos una capacitación con buses donde fueron representantes de todas las compañías de bomberos del CBS".

El trabajo con buses se enmarcó en una jornada de capacitación que encabezó el año pasado la Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, junto al CBS para conocer cómo se deben atender las emergencias que involucren a las nuevas máquinas eléctricas de la Red Metropolitana de Movilidad (ex Transantiago).

En ese sentido, Huerta consignó que "nuestro primer acercamiento con los vehículos eléctricos en general, más que con los incendios, fue con los rescates, porque tenemos muchos más rescates que incendios en vehículos".

En casos como estos, a diferencia de los vehículos convencionales, el voluntario afirmó que "el principal riesgo es la descarga de alta tensión de la energía eléctrica. Si uno corta algún cable o elemento que lleva energía eléctrica, le puede provocar una descarga. Es algo que antes no existía (...) por lo tanto uno tiene que aprender una nueva técnica en esto".

Pese a que las principales emergencias vehiculares que enfrenta Bomberos en Santiago se enmarcan en los rescates, Huerta también aclara que esas capacitaciones "incluyen fuego" y de hecho "este año estamos incorporando a nuestras mallas de capacitación los vehículos eléctricos".

Información: www.emol.com

1803

Secretos Urbanos. ¿Cuánto sabes de la Capital?

El pasado sábado 16 de marzo, se emitió por las pantallas de Mega el segundo capítulo del programa “Secretos Urbanos. ¿Cuánto sabes de la Capital?”.

En la oportunidad, se presentó la tragedia producida por el incendio en la Iglesia de la Compañía y la creación del Cuerpo de Bomberos de Santiago. Koke Santa Ana, conductor del espacio, entrevistó al Superintendente de la Institución, Marco Antonio Cumsille Eltit, en las dependencia del Museo de Bomberos (MUBO).

Vea aquí el capítulo de “Secretos Urbanos. ¿Cuánto sabes de la Capital?”

1503

Reinstalan campanas de la Iglesia de la Compañía de Jesús

Las campanas de la Iglesia de la Compañía de Jesús, tienen desde ayer, un nuevo lugar en los jardines del ex Congreso Nacional, sede Santiago, con la obra “Elegía- Homenaje a Ives Klein”.

A la ceremonia asistieron Jaime Mulet, primer Vicepresidente de la Cámara de Diputados, Consuelo Valdés, Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Juan Andrés Fontaine, Ministro de Obras Públicas, Mauricio Repetto Contreras, Vicesuperintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago (CBS), Martín Holmes y Gonzalo Vergara, arquitectos de la obra, integrantes de la Comisión Nemesio Antúnez, entre otros invitados.

La obra contempló el hundimiento de las campanas, buscando con ello resignificar su importancia, porque formaron parte del templo siniestrado un 8 de diciembre de 1863, durante la festividad de la Inmaculada Concepción, donde fallecieron más de dos mil personas.

Luego del trágico hecho, fueron compradas como chatarra por un comerciante inglés y llevadas a Oystermouth, Gales, pero en 2010, tres de ellas volvieron a cruzar el Atlántico por barco, luego que la comunidad de la iglesia anglicana de Todos los Santos se conmoviera con las víctimas del terremoto del 27 de febrero y decidieran devolver parte de nuestro patrimonio histórico nacional.

Una de las campanas fue entregada al CBS, Institución que surgió luego del fatídico incendio de la Iglesia de la Compañía. Hoy se exhibe en la plaza Alfredo Santa María del Cuartel General, como parte del Museo de Bomberos.

Con este testimonio sonoro para los habitantes de la capital, se busca dar a conocer en forma solemne que las campanas de la Iglesia de la Compañía de Jesús han vuelto a su lugar de origen.

Fotos: CBS

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0603

Museo Histórico Nacional inicia emblemática ampliación

El Museo Histórico Nacional  (MHN), emplazado en la Plaza de Armas y ubicado en los terrenos del antiguo edificio de la Real Audiencia, efectuó ayer martes una ceremonia para cerrar sus puertas y dar inicio a las obras de ampliación, actualización de guión museográfico y museológico, trabajos que podrían durar entre 2 y 3 años.

A la cita y en representación de la Institución, asistieron Marco Antonio Cumsille Eltit, Superintendente, y Jorge Echeverría Noton, Secretario General.   

Actualmente, las colecciones del MHN suman 549.482 piezas, de las cuales solamente se puede exhibir un 1%, lo que demuestra que la ampliación es una necesidad para la conservación y exhibición del patrimonio nacional. 

Este proyecto, considera la construcción de un nuevo edificio, que significará una ampliación de 3.577 mt2, el cual convivirá armónicamente con el edificio original del MNHN (3.180mt2), el que también será restaurado para poder acoger los requerimientos espaciales y técnicos de esta institución. 

Los nuevos metros cuadrados construidos se traducirán en mayor espacio para almacenaje y depósito para sus colecciones, laboratorios, áreas de trabajo e investigación, así como en mayores servicios para la ciudadanía.

En paralelo a las obras, se avanzará en la actualización del guión curatorial y museográfico, aspecto que el propio equipo del museo ya ha ido abordando en una reflexión participativa, que apunta a enriquecer las temáticas y a abarcar un mayor periodo de la historia de nuestro país.

El financiamiento de la ampliación provendrá del Gobierno Regional, del Ministerio de Obras Públicas y del Ministerio de las Culturas, a través de su Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.